Extracto de nueva novela Guillotina en la Cuerda, a terminar segundo semestre del 2016.
En proceso de creación..........de mi colección Santiago Downtown Saltos en el Tiempo
El último salto la había agotado
al punto de creer enloquecer, detenida en el espacio tiempo, los ojos abiertos
mirando el mismo punto de la esquina de la pared, ahí percibía la cámara no
visible al ojo humano, sentía las voces de los locutores discutiendo la
necesidad de filtrar ahora sus pensamientos ella no se movía, estaba cada
segundo más rígida sobre su cama, boca arriba, no parpadeaba, solo movía dos de
sus dedos de la mano derecha, pensaba rápidamente en clave y lo sometía a clave
morse, ellas comprenderían al otro lado
de la pantalla, los rojos y los azules su descendencia dividida en dos líneas
de espíritu diferente, su corazón explotaba, la sangre se abultaba en su cabeza,
su cien latía pero no pestañaba, deseaba entregar el
mensaje a sus hijas en el futuro alterno, tal vez no sus hijas sino a los hijos
de los nietos de sus bisnietos ahora eran cientos, ellos entenderían lo
percibía. Su cuerpo rígido, dolía, la musculatura tensa agarrotada al extremo, su
cara, su rostro una lagrima diluida salaba la comisura de su boca inmóvil,
pensaba que serían, como serían esos del otro lado de la cámara, allá lejos en
el tiempo, en el otro lado de hoyo negro del universo absorbido en el pasado,
pues esto se repetía nuevamente solo alcanzó a usar sus dedos. El detector nano-métrico
del lente de contacto de uno de los vigilantes tras la cámara capturo en alta
resolución la lágrima, el código estaba
completo, la máquina en reversa la
llevaría al comienzo de ese día. Retorno a negro.
La cara reflejada en el espejo, los puntos escritos con plumón negro y rojo
mostraban en su reflejo los detalles del
cuarto donde había quedado en su último retorno, estaba ahí solo miraba como si
fuera en ojo de pez de la casa vieja, la de sus ancestros esa de adobe que
resistía todos los terremotos como una fiel amante ante los embates de un
desamor, su tatarabuelo la dejó amarrada en sucesión, para que se mantuviera en la familia, genial
el viejo del 1800, llegado de Europa España Cataluña, con grandes baúles, los
que aún estaban en casa donde todo permanecía para los que vinieran en el
futuro.
Ahí se sintió elevada ingrávida,
al momento del terremoto del 2010, los oídos zumbaban pero respiraba, más , estaba flotando, veía como las baldosas
se movían como olas y la luna se acercaba y crecía como jamás la había visto
antes, su padre estaba en el cuarto junto a su hermano de 40 años era sordomudo
y autista nunca conoció colegio.
Era ese el fin, era ese el
Armagedón, el apocalipsis, el final del mundo, ya no había sonido solo el
movimiento violento a su alrededor y solo sentía en su piel la vibración de
baja frecuencia, sus pelos erizados y el escalofrío en su columna, y el
terremoto, no paraba.
Otro momento de recuerdo
amigdalineo, pero estaba ahí frente al espejo intentando avanzar en su próximo
movimiento rescatando su anterior segundo, que se diluía en su mente
atormentada, solo disponía de 8 segundos antes de perder ese recuerdo. El
espejo tenía círculos sobre los elementos que estaban en la pared, una medalla
con cinta tricolor, dos posters del
cuerpo humano uno con sistema circulatorio, el otro de espaldas con los huesos
del cuerpo humano.
Se esforzaba por recordar la
razón de la importancia de esos círculos sobre esos elementos, dolía pensar,
seguía los trazos dibujados en el
espejo. Si, eso era, rojo y azul, derecho izquierdo, recordaba otro momento, la
cama estaba mirando el techo blanco de su cuarto, se dormía en sueños, creía
moverse fuera de su cuerpo, se giraba quedaba con el vientre pegado a las
sabanas sobre el colchón. Manejaba su respiración, era morse ellos entenderían
, las cámaras no lo verían, ínfima vibración de las mantas, tendrían que estar
mucho más adelantados, ganaría más tiempo, para su progenie para que avanzaran
en sus mundos y se multiplicasen, pero eso ya lo había vivido, entonces era un
recuerdo, otro salto a negro, frente al espejo, aparecía otro circulo uno nuevo
y una espiral no entendía la espiral miraba de nuevo la pared reflejada en el
espejo, su corazón latía fuerte, avanzaba en el tiempo pero se acercaban, ya
tenían sensores en el cuarto, la luz, si la luz podría ayudar a saber si era día
o noche al menos, las pesadas cortinas estaban cerradas pero filtraba
movimiento de luz que variaba, eran los vehículos ecológicos que pasaban en la
calle frente al departamento, ¿conque
frecuencia pasaban?, recordaba, eso debiese importar el sonido viaja a 340 km/s
aún estamos en este universo, debo saltar a uno paralelo.
La espiral, eso estaba conectado, pero no recordaba la
razón, otro vehículo, los pájaros, si eso era, era madrugada, aún hay aves,
ellas cantan a partir de las 5 de la mañana, eso era seguro. Dato duro, moverse
normal eso era lo mejor volver a la cama si estaba agotada, se dormía.
Al día siguiente se levantó cerca
de las doce del día, se colocó la lámina vibracional y la programó a estado de
concentración 80%. Imprimió su desayuno en la vieja cafetera 3D y luego leyó en la mesa opción noticias lo que
informaba el Condado 234 respecto a temperatura y gravedad, debía ir a El viejo
Valparaíso a la casona familiar frente al Templo del Congreso. Era festivo, se
celebraba San Obama, canonizado el 2078, sus logros eran la unificación mundial
luego de la invasión reptiliana del 2023. Algunos decían que era uno de los
primeros viajeros en el tiempo.
Su lente de contacto derecho
había corregido la presbicia durante la noche, 20x20 el nano-doctor sería
expulsado de su sangre en un par de horas, por suerte eran biodegradables. Cada
día más gente lo usaba, más bien los más viejos, pues la corrección en el ADN era obligatoria a nivel intrauterino.
Dejó atrás San Santiago, el viaje
era de 15 minutos en el tren-rail, despertó. Donde estaba ahora, ¡cresta¡, ¡es octubre 2015!.
Su portátil junto a sus lentes,
el espejo, eran las 7 de la mañana. Encendió el televisor, tomó desayuno, no
estaba la cafetera 3d, el espejo, ahora tenía saltos sobre la curvas de la
espiral 2, no 3 saltos, y el punto central se había convertido en un círculo al
mirarse de frente coincidía con su ombligo. Pensó que tal vez esa era la clave,
cuando los humanos dejarían de ser humanos por la mutación de su ADN, si eso
era, ubicar al último humano que saltó en el tiempo, pero porque sería ella el
ultimo humano?, si eso era, otro
recuerdo, todo comenzó en el primer mundo, luego fue esparciéndose la técnica
al resto del planeta, luego ellos los guardianes de los saltos en el universo
comenzaron la cacería sobre los
saltadores, todo a negro.
El holo-espectro de temperatura
detecto un pensamiento prohibido, la máquina recibió la orden el código por 10
vez en menos de tres horas, aún estaban lejos de poder neutralizarla.
Avanzó el día la noche llego el
día, van tres días sin ir a negro, si eso era si ganaba tiempo de su universo,
era más tiempo para el futuro, la onda se ampliaría se alejaría del centro, mas
universos paralelos, a negro.
El detector estaba programado a
nanosegundos de pensamientos prohibidos. El ajuste de la máquina era
vibracional a velocidad del pensamiento, el guardia no tenía boca su tono de
piel era grisácea, era su última oportunidad de detenerla, su vida concluyo en
el departamento mejorado de San Hattan, sería destinado a una capilla en las
afueras de la zona agraria, de Patagonia Extendida, nivel subsuelo.
A dos pensamientos de ahí, su
ración de fluido corporativo se redujo a la mitad, le eliminaron los beneficios
sanitarios, no habría cauterizaciones anuales, solo recibiría beneficios
locales o del mercado negro, si lo detectaban sería excomulgado y lanzado a
zona agraria.
La máquina se ajustó
a 4 pensamientos, agregaron otro filtro a los de calor cerebral que
detectaba aumentos de flujos en las zonas del cerebro. Un snifer de aumento de
pulsaciones cardiacas. Ajustadas a 3 , 2, 1.
La pared tenia más elementos, un
circulo donde no hay nada, se acercó a la pared una aguja, con hilo, hilo rojo,
más arriba otra sin hilo. Una rama de su familia había sido capturada y exterminada.
Volvió a mirarse al espejo una
línea unía los círculos, recuerda, la teoría de cuerdas, todo va unido, pero así
comienza la paranoia, te obsesionas con algo y todo lo encuentras relacionado
entre si, todo te parece lógico, rompe
ese pensamiento.
Seguía frente al espejo, no ya
no, esa música era tecno, las luces laser, al ritmo del trance, las
parejas bailaban a su alrededor, estaba
cerca de la pista junto a otros que bailaban solos en las amplias escaleras de
tres peldaños, frenesí del ritmo, las
bajas vibraciones se metían en su vientre, saltaba, saltaba, junto al resto,
sus oídos se perforaban a cada golpe de tambor, la luces en intermitencia, la
euforia la invadía, un vodka-tonic a medio consumir, y la música se
intensificaba, su ritmo se metía en el cerebro, activaba endorfinas de placer.
El local estaba repleto, era el Bunker de Bellavista, pero de los años 90,
Vestía de riguroso negro, estaba sola. Cerraba los ojos y dejaba que su cuerpo
vibrara en movimiento junto a la música repetitiva en tonos bajos y luego una
nota se disparaba hasta el extasis y la complementaban otras notas bajando en
una veloz espiral manteniendo un orgasmos auditivo, que la exitaba
cerebralmente.
Eso era, la música era la clave ,
a negro.
El nuevo operador no entendía
como se volvía distanciar veinte círculos del centro.
El espejo ahora tenía más
círculos concéntricos, el principal era un poco más grande.
Un mes, un año, tres años, 10
años, llegó el 2002 Bellavista se llenaba de cámaras, las mascotas tenían chips
subcutáneos, los alimentos transgénicos eran cada día más comunes, sin rotulaciones,
solo te dabas cuenta que las frutas eran todas iguales según su tipo, tomates
rojos por fuera verdes por dentro, duraznos sabor a pera, los choclos eran de
alineados perfectos, ni una sola oruga los había intervenido.
Las teorías conspirativas, eran
más radicales en la red, los grupos hablaban más de ello, ahora era más público
.
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