jueves, 28 de enero de 2016

Doliente Duelo

Fusión de fragilidad de flores que se apagan,
otoño majadero, que se coló por la rendija de la puerta de calle Tocornal.
Silencioso, traslucido, con sonido de reloj antiguo.
El sueño se alargó más y más.

Cansancios de veranos octogenarios,
tragando luces de risas y rezos en sus recuerdos.
hundiéndolos en memorias olvidadas.
Noches de pasiones encerradas en sonrisas mudas, sin palabras.

Talcos, lavanda, enaguas, encajes,anafres, escribanías,
 lamparas de lagrimas.Capturando sabores,
 calores de camas con guateros, sacadas de aire con ampolletas,
 vasos y cucuruchos de papel.
Máquinas de hacer helados de leche,
 aceite de bacalao, jugos de carne,
onces anheladas en tardes noches
de escuela de monjas de frailes franciscanos.

Solas , las eternas campanadas de la Iglesia San Francisco,
las gigantes son abatidas por jóvenes frailes.
Así mis viejos parten, y su lugar es mi lugar,
son mis campanadas.

Pero aun dibujo mis recuerdos para el futuro tiempo otoñal.
Hoy es mi invierno verano.
Las sienes se me poblaron de ramas blancas,
son sus recuerdos los míos, 
los que se enrollan en mi nueva cabeza blanca.

Si mis ojos se humedecen o  sonrío por sus recuerdos,
 es porque los extraño,si me sonrojo,
 es por sus llamadas de atención
aun los siento muy dentro.

Sus fotos me transportan a sus bellas Epocas,
sus cuerpos al partir me han enseñado que el amor no muere.
Están en mi alma, por siempre para siempre,viejos míos,
 los amo, están en mí.

Ejercito de fortalezas, mis parabienes,compartiendo mi nuevo andar.
He intentado dar valor a lo que valoraban.
Mi alma descansa y las lagrimas salobres son para mis amores.

Su sobrina, nieta, sobrina-nieta y bisnieta 
Graciela