martes, 26 de julio de 2016

la casa de julio verne

....cuando intentaba alcazar la mano de fierro que rodeaba la pequeña bola de similar material y asirla para golpear la gruesa puerta de madera hinchada por la copiosa lluvia, su ansiedad le hizo tropezar contra el escalón flojo que poco o nada se distinguía entre las sombras.

De súbito, la cortina de la ventana se movió, pero no se distinguía ningún rostro. En pocos instantes, la pesada puerta recubierta de tierra, barro o algo, similar, se abrió expeliendo un olor a viejo y a encierro de mucho tiempo.
Un par de ojos de abundantes cejas y rostro verdoso, le miraba inquisidoramente y decía:
"Le esperábamos mas temprano"
Su habitación está preparada, adelante, avance hasta la escalera y llegará al pasillo de la pieza 33.
El joven ilustrador de comics, sacudiéndose el largo abrigo negro, ingresó a la propiedad.
Las paredes estaban saturadas de grandes cuadros otrora de vivos colores pero que ahora al pasar del tiempo, tenían un aspecto semejante la abrigo del jóven, negros, como esa noche en el puerto de Valparaíso, previa al carnaval del mes de Julio.

Las escalas de eternos peldaños, conectadas a la subida Ecuador, eran cosa del pasado, se había trasladado a esta casona de la calle Julio Verne en el Cerro Barón. El dato lo había sacado del avisaje electrónico en el Mall de Avda Argentina, al comprar algo de pan y unas chelas heladas, a fin de cuentas sería solo unos meses, eso le faltaba para titularse en esa Universidad de grandes Murallas.

Dejó sobre el estrecho velador 2 marraquetas y devoró la alluya mantecosa con feroz avidez, la cama de bronce parecía no pertenecer a estos tiempos, si la pieza en verdad daba escalofríos, pero le convenía el precio de su arriendo, en verdad era casi un regalo, no lo creía cuando llamó desde su celular.
Cuando el sueño le venció, un vapor grisáceo reptó desde los espacios de las tablas del suelo, el jóvén, dormía junto a las 4 botellas vacías, mientras una rata de espinazo seco, terminaba con las migajas de pan que habían en el suelo.
El hambriento animal de dilatado vientre, comenzó a agitarse al ser envuelto por la extraña nube de vapor, y tras un corto tiempo, se partió en dos.
Del vientre pestilente emegieron 3 no 5 nuevas cabezas, y sus dientes parecían humanos, sus garras se alargaban y convertian en filosas cuchillas de blanquecinos huesos, la luz en tanto bajaba su intensidad.
La obscuridad fué casi absoluta, fue entonces cuando........






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